 El uso tradicional en la alimentación animal consistía en utilizar directamente el carbonato cálcico, granulado, molido o micronizado, en los piensos minerales, como fuente de calcio y magnesio. Este uso sigue aún vigente.
A partir de los años 80, una nueva generación de grasas by-pass, producidas a partir de óxido cálcico y aceites vegetales, dan lugar a una grasa que se utiliza en la alimentación de rumiantes, y que permite liberar la energía justo donde es necesaria en su organismo.
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